Nadie le cree cuando dice que sus cortos están grabados con iPhone

Si uno de los mejores directores de cine españoles del siglo XX, como Luis Buñuel, levantara hoy la cabeza, se sentiría más que orgulloso. Porque Conrad Mess, además de ser de Aragón como él, es también considerado uno de los grandes. Lo que ocurre es que el tiempo pasa, la tecnología evoluciona y, mientras Buñuel utilizaba cámaras al uso, su heredero filma sus producciones con un smartphone. Y no se le da nada mal, porque se ha ganado el título de mejor iPhone Filmmaker del mundo.

Mess tiene 40 premios internacionales de festivales de Europa y Estados Unidos. Tras arrasar con The other side, acaba de estrenar su último trabajo, Time to pay off debts, en el Producers Club de Nueva York, y ha logrado ya cinco nominaciones para el iPhone Film Festival de Los Ángeles. Todo un prodigio de la técnica que ha revolucionado la forma de hacer cine alterando el grito más típico de todo rodaje. Porque él no dice lo de siempre; él lo ha cambiado por “¡Luces, iPhone y acción!”.

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¿Cómo llega un tipo de Zaragoza a ser el mejor director de cine con iPhone del mundo?

Con muchas ganas, ilusión y algo de talento. Mi pasión siempre ha sido el cine, pero mi vida me ha llevado hasta ahora a dedicarme a otras cosas. Nunca te lanzas, nunca lo intentas pero, un día, cogí una cámara y a unos colegas y me puse a filmar. Mi primer corto lo grabé con una cámara normal y parece que gustó. El problema es que, si no tienes medios ni padrino, es imposible competir con las grandes productoras. Por eso, cuando me enteré de que en Estados Unidos había festivales de cine rodado con smartphones pensé que esa era mi oportunidad, así que grabé mi primer corto, logré mucha repercusión, me llamaron de Los Ángeles y… ¡aquí estoy, dando entrevistas!

Todo el mundo tiene hoy un smartphone. ¿Cualquiera podría dedicarse a lo mismo que tú? Porque tu trayectoria puede ser inspiradora para muchos mileniales españoles.

Yo nunca he ido a una academia, soy autodidacta. Igual que muchos directores consagrados, que también lo fueron. Hace 40 años, poca gente tenía acceso a una cámara profesional. Christopher Nolan fue un afortunado que sí contó con un equipo desde bien joven y fíjate las de joyas que nos ha regalado. Entonces imagina: ¿cuántos Nolan podríamos tener de aquí a 20 ó 30 años si tenemos en cuenta que todos los chavales de hoy pueden canalizar su talento usando el móvil? Estamos viviendo un cambio, un gran salto que nos puede regalar nuevos directores increíbles que, de otro modo, nunca hubiéramos conocido.

¿Cómo es una jornada de filmación, un día de trabajo?

El rodaje en sí es prácticamente igual que con una cámara normal, pero tiene muchos inconvenientes extras. En teoría, el móvil no está pensado para hacer grabaciones largas: se calienta, se cuelga, se apaga, hay que volcar el contenido porque se satura la memoria… Es un poco más complicado, claro, pero es el hecho diferencial. Pero tú le puedes poner a un móvil unas carcasas y acoplarlo a un trípode, a unas lentes, colgarlo de una grúa… y conseguir un aparato profesional pero al alcance de todo el mundo. Eso es lo mágico.

Y el resultado es asombroso. ¿La gente se cree que tus películas están grabadas con el móvil o tienes que convencerles?

Muchas veces he tenido que demostrarlo enseñando grabaciones del making off o fotografías del rodaje porque la gente no se lo cree. En un festival aquí en España, los jueces pararon la reproducción porque pensaron que estábamos intentando engañarles, y sólo se convencieron cuando les pudimos demostrar que todo estaba grabado con mi iPhone.

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Tu nuevo corto es un homenaje al cine negro. ¿Qué directores te han servido de inspiración?

En principio y, al menos conscientemente, trato de no imitar a nadie para lograr un sello particular. Pero siempre hay en mis trabajos muchas 'maneras' de Tarantino o David Lynch. Me encanta el cine de ambos y, aunque yo no me apoyo en las herramientas que ellos utilizan, creo que logro aportar mi granito de arena al género del cine negro.

Y el panorama en España, ¿cómo está? ¿Hay más personas que se dediquen a lo mismo, que te tengan como ejemplo?

No sé si como ejemplo, pero es cierto que mucha gente hace lo mismo. Y eso es fantástico. Muchos jóvenes con inquietud y talento pueden crear cosas magníficas sin tener grandes recursos, porque todo el mundo tiene un smartphone en el bolsillo. Los festivales también empiezan a hacernos caso y, además del Cinephone, otros grandes encuentros empiezan a incluir categorías para cortos y películas realizadas íntegramente con el teléfono. Todavía tiene que pasar tiempo para que en España se asiente esta tendencia, pero poco a poco lo vamos consiguiendo.

¿Sabrías decir hacia dónde se dirige el mercado?

A que todo el mundo que quiera hacer cine, pueda hacerlo. Así de claro. Yo me he tenido que escuchar que rodar con un teléfono es hacer cine, pero eso está cambiando. Si una persona no tiene 10000 euros para gastarse al año en una academia profesional pero tiene talento y ganas, debería poder grabar, ¿no? Esto es un trampolín al que todo el mundo que quiera debe poder asomarse. Al final, los que ganamos somos todos, porque no dejaremos escapar ni una pizca de arte.